Relaciones sin etiquetas. Verdades, mitos, beneficios y más tabúes

Existen cientos de tipos de relaciones y todas ellas tienen sus ventajas, desventajas, verdades, expectativas y mitos. Hoy particularmente quiero hacerte conocer las verdades y mitos de las relaciones sin etiquetas.

Fuera de lo que comúnmente puedas pensar: No, no se trata de algo literal. Mucho menos de un nuevo tipo de relación como el poliamor o como relaciones antes conocidas como las swinger o relaciones abiertas.

Se trata de una manera diferente de relacionarse con todos, con acuerdos establecidos, pero sin compromisos sociales. Y eso es verdaderamente lo que convierte a las relaciones sin etiquetas en un tema tabú.

¿Qué son las relaciones sin etiquetas?

No son como las relaciones comunesImagen de Free-Photos en Pixabay.com

Se trata simplemente de relaciones interpersonales sin “nombre”. Excluyendo las relaciones familiares o laborales, puede ser cualquier relación que tengas con un tercero que no desees encasillar con un nombre determinado.

Rompiendo con el paradigma de que una relación implica romanticismo, sexo o compromisos de algún tipo de manera obligatoria, una relación sin etiquetas es una relación sin fin específico, pero abierta a un cambio de objetivo.

En otras palabras, si tú y otra persona se conocen, hablan, salen, comen juntos, etc., quiere decir que mantienen una relación que puede ser amistosa, puede haber encuentros sexuales, química o romanticismo, pero si la etiquetan como noviazgo le colocan un techo y cuatro paredes, ¿me sigues?

Las relaciones sin etiquetas están abiertas a todo sin esperar nada a cambio y eliminan una parte motivadora y en ocasiones venenosa de la psiquis humana: las expectativas.

¿Cómo funcionan este tipo de relaciones?

Las relaciones sin etiquetas funcionan a partir de acuerdosImagen de JUrban en Pixabay.com

Son relaciones en las que simplemente te dejas llevar. Pero a diferencia de lo que puedas imaginarte, si existe cierto grado de compromiso, porque cuando se tiene este tipo de relación los acuerdos son necesarios.

Respetar los acuerdos dispuestos por ambas partes es lo que lleva a la durabilidad este tipo de convivencias.

Y por acuerdo no me refiero a “ok, entonces vamos en serio porque somos novios”, no. Me refiero a que cada parte pone sus condiciones sin ponerle un título al contrato.

Llevándolo al ámbito amistoso puede implicar un “pasar tiempo juntos sin implicaciones sexuales o sentimentales”. Profundizando el tema amoroso sería más bien un “quiero exclusividad o determinados tipos de beneficios”.

Mitos y verdades de las relaciones sin etiquetas

Algunos mitos y verdades de las relaciones sin etiquetasImagen de StarFlames en Pixabay.com

Todo lo que has leído ya no quiere decir que por tener relaciones sin etiquetas tendrás cientos de ellas y estarás abierto(a) a la promiscuidad y el libertinaje.

Las relaciones sin etiquetas son más que eso. Es poder dedicarse a disfrutar incluso un momento largo de silencio sin pensar en cómo ve la sociedad tu relación y dejar de sentirte evaluado a cada paso.

Y este disfrute te permite llevar la química y la conexión (en términos amorosos y amistosos) a niveles que no pensaste posibles en relaciones pasadas por estar pensando en qué dirán y qué pasará si funciona o simplemente cómo terminará, suponiendo lo que el futuro podría deparar.

Los acuerdos deben respetarse por ambas partes, de lo contrario como cualquier otra relación acabará en el pasado.

El no ponerle nombre simplemente te da algo de libertad para sentir, en lugar de seguir los “pasos” que se supone debes llevar a cabo en una relación convencional.

Y no esperar nada en ocasiones puede traerte todo lo que no esperabas a cambio.

Muchas personas pueden utilizar este concepto de manera errada para mantener relaciones abiertas sin consentimiento de ninguna pareja diciendo cosas como “es que no somos nada” en plan “la relación no tiene nombre así que no cuenta como infidelidad”.

Pero si se supone que existen acuerdos previos, lo primero que se establece es la exclusividad en la relación.

Puedes estarte imaginando algo tipo Christian Grey entregándole el contrato a Anastasia, pero no. Se trata precisamente de no ser metódicos como venimos siendo.

No es como que despiertas un día con ganas de redactar un contrato y llamas a la persona con quien te has estado viendo para tener una reunión tipo de buffet de abogados.

Simplemente hablando y sin tener que recurrir al “¿qué somos?” van surgiendo los términos y condiciones, como en un contrato que se va escribiendo con el paso del tiempo.

¿Qué beneficios traen las relaciones sin etiquetas?

Tener acuerdos trae sus beneficiosImagen de Free-Photos en Pixabay.com

Pueden generar más confianza que una relación “común”. Digo, si en el matrimonio cerrado que implica “exclusividad” existen infidelidades como en los noviazgos comunes y se supone que conllevan un acuerdo social preestablecido (tener una sola pareja por tiempo indefinido), ¿cómo te sientes en confianza?

Las parejas controladoras son las primeras en poner las cartas sobre la mesa, bautizar la relación y también poner el cuerno.

En estos casos todos suponemos que los acuerdos existen, pero nunca hablamos de ellos ni nos molestamos en cuestionarlos.

En cambio, en las relaciones sin nombre lo son todo. Además de las personas involucradas, estas relaciones constan de química, confianza y acuerdos para funcionar.

Este último punto es el que normalmente perdemos en las relaciones comunes, y al que recurrimos únicamente cuando encontramos una ruptura en nuestro contrato imaginario que suponemos el otro firmó por una especie de inercia social.

Te invito a que te des la oportunidad, dejes tus prejuicios en la puerta e intentes no ponerle nombre a tu siguiente relación solo para ver qué pasa. Después de todo, no tienes nada que perder, ¿te atreves?

 

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