¿Qué provoca que una persona sea infiel con su pareja?

Cuando estamos en una relación amorosa, que creemos que puede tener un buen futuro y en la que estamos comprometidos sentimentalmente, uno de los mayores miedos que suelen aparecer es el de la infidelidad. Si bien no es un mal de muchos, la realidad demuestra que es una problemática frecuente en las relaciones, y con frecuencia las sospechas del engaño suelen despertar otras actitudes y emociones que dañan la relación, como los celos.

Pero en los casos en los que la infidelidad se comete, siempre hay una pregunta que resuena, sin importar género o edad: ¿Por qué lo hizo? ¿Qué motivó a esa persona engañar a su pareja? Y aunque la mayoría de las veces esa respuesta está basada sólo en especulaciones, en pocas oportunidades quedan claros los motivos.

Es así como un grupo de investigadores de la Universidad de Connecticut se dispuso a realizar un estudio que tratara de disipar estas dudas, al menos como para sentar un patrón de conductas que pudieran explicar este tipo de actitudes. Una vez que evaluaron los resultados, se encontraron con una curiosidad: hombres y mujeres, en igual porcentaje, eran más propensos a ser infieles cuando eran más dependientes económicamente de su pareja.

Para realizar el estudio, la investigadora Christin Munsch, profesora de sociología de la Universidad, analizó la información proporcionada por nueve mil personas de entre 18 y 32 años de edad a la Encuesta Nacional Longitudinal de la Juventud. En los datos pudo observar que tan satisfecha estaban las personas en su matrimonio y su actividad sexual para determinar si habían sido infieles.

Gracias a su análisis, descubrió que en el promedio de un año, hay un 5 por ciento de posibilidades de que una mujer que es dependiente financieramente de su marido tenga un romance por fuera del lazo matrimonial, mientras que del lado masculino, esa cifra asciende a un 15 por ciento.

En los datos pudo observar que tan satisfecha estaban las personas en su matrimonio y su actividad sexual para determinar si habían sido infieles.

Pero esto no se termina aquí. Resulta ser que, de acuerdo a los descubrimientos de Munsch, los hombres que hacen su propio dinero, pero que no son el principal sostén de la pareja, también son propensos a ser infieles. Lo curioso es que cuando el hombre es quien gana el 70 por ciento del total de los ingresos familiares, tienen menos tendencia a engañar a su pareja.

En el caso de las mujeres, ser el sostén de la familia no las vuelve más propensas a ser infieles. La explicación de Munsch para este tipo de conclusiones es que las personas buscamos equidad en una relación, y que “no queremos estar en una relación con alguien que nos hace sentir como perdedores”. Y explica que -por ejemplo- en una relación no necesariamente queremos estar con alguien que es más atractivo, inteligente o exitoso que nosotros; así como tampoco queremos estar con alguien que sea menos atractivo, inteligente o exitoso.

De esta manera, la infidelidad es una manera que eligen las personas de distanciarse de una pareja que las hace sentir amenazada, es una vía de escape. Los hombres, por ejemplo, no gustan ser dependientes de otra persona, explicó la investigadora.

Ahora bien, estas cifras y conclusiones no tienen que volvernos paranoicos ni preocuparnos, pues es más probable que la infidelidad no ocurra a que sí. Es decir, si bien en mujeres la probabilidad es del 5 por ciento, y en hombres el 15 por ciento, aún queda un amplio porcentaje (95 y 85 por ciento) para que la pareja continúe una vida fiel y feliz. Sólo se trata de buscar una explicación a algo muy complejo, que debe analizarse de acuerdo a los contextos en los que se da.

Sentirse amenazado por la pareja es, entonces, uno de los tantos motivos que pueden impulsar a alguien a ser infiel, pero no es la única razón, ni es una condición obligatoria para que ocurra. ¡A quedarse tranquilos!

¿Qué piensas sobre estos descubrimientos?

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