Los mitos de la sexualidad

La guerra entre los sexos es un tema conocido que todos los hombres o mujeres (algunos/as más otro menos) sacan a colación en algún momento de su vida. Frases como: “Nosotras/os sabemos más sobre (x)” (la x se puede reemplazar por cualquier cosa, desde sexo hasta mascotas) son comúnmente escuchadas en algún momento en un diálogo. En algunos casos son verdaderas y en otros no tanto.

Un ejemplo de lo segundo es el mundo de la sexualidad. Este campo esta lleno de mitos que han sido construido (y son mantenidos hasta el día de hoy a pesar de que hasta la ciencia los niegue) tanto por mujeres como por hombres. A continuación te contamos algunos de ellos.

Los mitos de la sexualidad

Las chicas no saben sobre sexo

Normalmente se piensa que es el hombre el que maneja el tema y el que conoce todos los secretos al respecto. Pero los caballeros ignoran que las damas, al tener que lidiar desde jóvenes con el ciclo menstrual, el fantasma del embarazo y los temores de las enfermedades, se interesan mucho en el tema y conocen de el más de lo que se cree.

Claro está que esto no siempre fue así, y de ahí que hoy en día se crea que la mujer no sabe nada del tema . Lo que ocurrió fue que la revolución del llamado “sexo débil” derribó para ellas murallas que les impedían acceder a ciertos conocimientos, actividades y trabajos. Entre esas cosas se encontraba la información referida al sexo y todo lo que el implica. Ahora lo que falta es que la sociedad incorpore de una vez este radical cambio.

Mientras, la imagen del hombre se ha mantenido impoluta y nadie dudo ni duda de que sepa sobre sexo, ni de que este siempre listo para la conquista y para cumplir bien el rol de macho. Sin embargo ¿esto sigue siendo así? Porque si la situación de la mujer cambio, cabe pensar que puede haber ocurrido algo similar en el caso del hombre. De hecho, de acuerdo a ciertas investigaciones, en la actualidad muchos caballeros deberían confesar ignorancia.

Saber de sexo es cosa de hombres

Esto se relaciona mucho con lo anterior. De hecho, ningún verdadero macho que quiera mantener intacta su hombría se animaría a decir que desconoce (todo o algo) sobre el tema, aunque así fuera.

La pregunta es ¿Por qué fingir? Pues porque admitir ese desconocimiento reduciría sus aventuras sexuales (si es que las hay) a cosas banales y para nada parecidas a alas “epopeyas” que les ha contado a sus amigos.

Sin embargo, parece que los hombres no se dan cuenta de que este mito esta a su vez basado en otros dos mitos, y que por eso mismo podría ser fácilmente desterrado para facilitarles la vida a muchos. El primer mito es que el que más sabe es el que mejor lo pasa; y el segundo es que el que quiere aprender, y por lo tanto confiesa desconocimiento, es menos hombre que sus colegas.

Esta situación trae aparejada cierta angustia por el hecho de no tener con quien dialogar respecto a las dudas y desconocimientos, ya que frente a los amigos, para no ser el centro de las burlas, se tiende a exagerar las historias amorosas y hasta a inventarlas.

Todo depende del tamaño

El tema del tamaño es algo que preocupa mucho a los hombres, principalmente a los más jóvenes. Justamente el hecho de estar desinformados los hace creer que cuanto más grande, es mejor.

Pero hay varios aspectos físicos que, de ser conocidos por ellos, les permitiría diminuir la tensión respecto al tema. En principio el hecho de que las terminales nerviosas responsables del placer se ubican en la entrada de la vagina y hasta los cuatro centímetros de extensión aproximadamente. Lo segundo, es que la vagina se adapta al tamaño del órgano masculino, por lo que siempre se logra un contacto perfecto sea cual sea el tamaño.

Además, los científicos confirman que el tamaño promedio es de 12 a 16 centímetros. Un tamaño superior es poco frecuente y sólo visto en películas pronográficas.

La pronografía enseña

Tomar a las películas pornográfica como maestro es frecuente entre hombres jóvenes. Sin embargo, en esos films las situaciones están exageradas en todos su aspectos, desde el tamaño del miembro masculino hasta las reacciones de la mujer. Esto los lleva a pensar que su vida sexual tiene que ser igual de simple y espectacular, cuando eso nunca sucederá. Pasará un tiempo hasta que, luego de varios encuentros amorosos, se den por vencidos y reconozcan el engaño.

Por otro lado, querer aprender sobre sexo viendo películas pornográficas es como querer aprender a ser forense viendo series policiales. Este recurso no puede remplazar la información real que pueden darte otras fuentes. Sólo es valorable en la medida en que sirve para estimular la imaginación.

Más información:

entremujeres.clarin.com

diaadia.com.ar

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