Los Love Hotels: paladines del placer en Japón

En un acto curioso por conocer cuáles eran las opciones de alojamiento que ofrece la ciudad de Tokio, me encontré con muchos comentarios en blogs de viajes y en foros comunitarios, diversas advertencias acerca de los “Love Hotels” u “hoteles del amor”.

Advertencias no en un sentido negativo, sino más bien bajo la consigna de tener cuidado con hacer reservas en esos lugares si no es el objetivo del viaje. A menos, claro, que queramos tener una experiencia completamente diferente a la que estamos acostumbrados. Fue allí donde el bichito de la intriga picó más fuerte, y busqué más información al respecto, datos que les voy a compartir a continuación.

Los “love hotels” u hoteles del amor, son un tipo de alojamiento de corta estadía, habitualmente vistos en Japón (aunque se pueden encontrar alrededor del mundo), cuya finalidad es permitir a las parejas cierta privacidad y comodidad para practicar diversas actividades sexuales. Si bien uno podría esperar este tipo de intimidad en cualquier hotel con habitaciones privadas, la diferencia está en que las suites o habitaciones de los love hotels están especialmente preparados para el sexo.

Como es de esperarse, las estadías en los hoteles del amor se cuentan por hora, o por noche, y por ello es que muchas veces algún viajero desprevenido se reserva un par de días sin conocer enteramente dónde se está alojando, hasta que llega al lugar. También funcionan como hospedaje de una noche para los viajantes que tienen bajo presupuesto, o que están buscando nuevas aventuras.

De esta manera, cuando una pareja cuyo objetivo de  viaje a Japón no sólo es turístico sino también de placer, puede elegir hospedarse en este tipo de lugares que ofrecen servicios y curiosidades extra a los hoteles tradicionales.

En general, los hoteles del amor se caracterizan por tener entradas discretas para los visitantes o habitaciones temáticas, y los más lujosos cuentan con comodidades como jacuzzi o luces ambientales que se modifican según el gusto de la pareja. Entre otras cosas, muchas de las habitaciones de los love hotels tienen máquinas expendedoras de preservativos, lubricante y otros juguetes sexuales como pequeños vibradores o anillos de placer.

De acuerdo a estas características y que cuentan con entradas discretas, usualmente se los confunde con burdeles, pero esa es una concepción errónea. De hecho, muchos de estos establecimientos evitan las reservas con mucha anticipación o por muchas horas durante la noche para evitar que las habitaciones sean utilizadas para ejercer la prostitución.

 

hoteles en japon(cc)Doug/flickr

“Muchos de estos establecimientos evitan las reservas con mucha anticipación o por muchas horas durante la noche para evitar que las habitaciones sean utilizadas para ejercer la prostitución”

 

Y aunque uno pudiera pensar que se trata de algo nuevo, lo cierto es que este tipo de lugares tienen su origen en el año 1603, en donde algunos establecimientos que parecían ser pensiones, eran -en realidad- edificaciones en donde se ejercía la prostitución, pero también eran utilizados por amantes. Sin embargo, muchos años después, una vez que terminó la Segunda Guerra Mundial, se empezó a utilizar más el concepto de “hotel del amor” y el subsecuente y conocido “motel”.

Este tipo de establecimientos, son muy comunes en Japón, sobre todo en las grandes ciudades como Tokio, Kioto u Osaka. Pero también tienen buena presencia en Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Taiwan y Tailandia. Como vimos en otra ocasión, este último país está muy familiarizado y a gusto con las actividades sexuales diversas, y es uno de los destinos elegidos por jubilados.

Pero no es algo que podamos encontrar solamente en Asia. Con el tiempo, los países de occidente fueron adoptando el concepto y lo incorporaron de a poco en sus propias culturas. Así, hoy podemos encontrar “hoteles para el romance” u “hoteles de parejas” a lo largo de Europa, Estados Unidos, y Canadá. En los países como Guatemala, Chile, Argentina o Uruguay también pueden encontrarse hoteles similares, aunque no cuentan con las mismas comodidades específicas del precursor japonés.

Finalmente, aunque nos parezca que no mucha gente asistiría a un lugar de este tipo, no porque no les guste sino por temor al juicio moral que pudieran hacer otras personas, lo cierto es que los love hotel de Japón reciben 500 millones de visitas por año, lo que equivale a 1.4 millones de parejas. Esto significa una ganancia de 40 mil millones de dólares anuales. Un negocio, redondo, como quien dice.

Es una interesante opción para quienes están buscando nuevas experiencias en un país cuya cultura es tan atrapante como su historia, y que está llena de estos detalles curiosos que -para quienes estamos de este otro lado del mundo- resultan sorprendentes e increíbles.
¿Qué te parece esta opción? ¿Tomarías a los Love Hotels como una opción para un viaje de placer con tu pareja?

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