La baja autoestima puede llevarte a tener malas relaciones

Sam: – Por qué todos los que amo y yo elegimos personas para amar que nos tratan como si fuéramos nada?

Charlie: – Aceptamos el amor que creemos merecer

(Diálogo entre Sam y su profesor de literatura, en The Perks of being a Wallflower)

Una de las cosas más comunes de escuchar cuando estamos desanimados porque no encontramos a esa persona que nos hace sentir que volamos, que somos libres y que tenemos mariposas en la panza, es que para poder ser amado apropiadamente primero debemos aprender a querernos a nosotros mismos.

Y esto es más o menos lo que se intenta representar con la frase de la película The Perks of being a Wallflower, basada en la novela homónima. Sam, un joven adolescente se presenta ante su profesor de literatura y le cuestiona una inquietud amorosa y sentimental a Charlie, quien responde haciéndole notar que para ser querido hay que quererse. Se trata de una historia interesante para ver de qué manera nuestro pasado influye en lo que somos actualmente y cómo la memoria juega un papel importante en la formación de ciertos conceptos, entre ellos el del amor. Los contextos en los que nos desarrollamos generan diversas formas de ver un mismo tema, variando entre los individuos.

Pero aunque este tipo de dichos y conversaciones parecen no llevar a ningún lado o bien calmar las ansiedades y malestar del momento, tienen un sustento científico y psicológico que indica que las personas con baja autoestima son propensas a permanecer en relaciones amorosas que le son perjudiciales.

Según el psicólogo Douglas LaBier, este ciclo comienza, con frecuencia, en el momento en el que el sujeto se da cuenta de que la relación está por terminarse pero en lugar de concluirla, se quedan estancados en una situación de malestar y frustración. De hecho, aclara que en muchas ocasiones, aún teniendo tratamiento psicológico, les resulta dificultoso poder salir de ella.

Los resultados de un estudio reciente realizado por la Universidad de Waterloo (Canadá), ayudaron a mirar esta temática de una manera más empírica un panorama que usualmente es clínico. Las conclusiones indican que la persona que tiene baja autoestima tiende a evitar la confrontación de problemas o conflictos.

Escaparse de los problemas refleja sentimientos relacionados a la inseguridad respecto a los sentimientos de su pareja por ellos, y esto lleva a alejarse de conflictos que podrían resolverse fácilmente siendo más abiertos y transparentes en la comunicación entre ambas partes. Es decir, la baja autoestima produce miedo al rechazo y por ello es que este tipo de personalidades tienen a no hablar sobre los problemas.

amor propio(cc)Dmitry Morozov/Flikr

Los investigadores consideran que tomar una posición del tipo “perdonar y olvidar” puede resultar constructiva y definitivamente es cuando se pueden sentir menos molestias y disgustos en relación a una situación conflictiva.

Megan McCarthy, autora principal del estudio, explicó que “hay una percepción de que las personas con baja autoestima tienden a ser más negativas y a quejarse más. Pero mientras es posible que eso se dé en algunas situaciones sociales, nuestro estudio sugiere que en las relaciones románticas el sujeto con autoestima baja se resiste a conversar los problemas”.

Además, se descubrió que quienes tienen un concepto más negativo sobre sí mismos con frecuencia tienen muchas dudas y ansiedades respecto a lo que otros piensan sobre ellos, lo cual “conduce a tomar posiciones defensivas y tener comportamientos que funcionan como protectores. Uno de esos comportamientos es evitar la confrontación”, agregó Megan.

Los investigadores consideran que tomar una posición del tipo “perdonar y olvidar” puede resultar constructiva y definitivamente es cuando se pueden sentir menos molestias y disgustos en relación a una situación conflictiva. No obstante, si se presenta un problema más grande, el hecho de evitar conversaciones difíciles puede desencadenar el descontento de ambas partes de la relación, llevándola hacia un estado de insatisfacción e infelicidad.

Lo cierto es que ninguna relación es fácil, todas requieren trabajo, compromiso, paciencia y buena comunicación entre las partes. En el momento en el que una de esas piezas no encaja correctamente, por decisiones y elecciones propias de una de las personas o por algo más profundo como las inseguridades o no apreciarse demasiado, es cuando surgen los problemas y -al no tener la fuerza para hacerse escuchar- persisten en una relación que les resulta poco satisfactoria.

Valorarse suele ser una tarea difícil y a veces se lo confunde con la vanidad, pero la verdad es que saber lo que uno significa como persona, saber lo que merecemos y luchar por ello, nos llevará a tener relaciones más fluidas, comunicativas y duraderas.

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