Feng Shui: una herramienta para encender el amor

Todo hogar trae aparejada una serie de fuerzas y energías que pueden jugar en favor o en contra de quienes viven allí. Esto depende de si las personas saben canalizarlas de manera adecuada. Para eso existe la práctica del Feng Shui, consistente en descubrir símbolos y mensajes ocultos en el hábitat actual, para luego orientarlos de manera positiva.

Estas energías ambientales surgen de las creencias y patrones mentales heredados, e influyen en los diferentes aspectos de la vida. Entre ellos, obviamente, el amor. La forma de actuar de estas fuerzas es penetrar de manera sutil e imperceptible en el cuerpo, como el aire que nos rodea.

Por suerte, la práctica oriental del Feng Shui sirve para canalizar todas esas energías de manera positiva a partir de hacer pequeños retoques en el entorno. ¿Quieres saber más detalles? A continuación te los contamos.

Orienta las energías para encender el amor

Feng-Shui-herramientas-para-el-amor(CC)Denise Cross Photography/Flickr

Haciendo pequeñas modificaciones en estos aspectos es posible crear ambientes positivos que fortalezcan a los sujetos y potencien sus características positivas. El punto de partida para ello es conectarse con el flujo energético del hogar, a fin de detectar que es aquello que bloquea y ejerce oposición a la concreción de metas y a los cambios beneficiosos en la convivencia.

“Tu hábitat es tu espejo”, reza esta conocida práctica oriental, por eso busca acomodar las energías del hogar en pos de beneficios para quienes viven allí. De hecho, cuando un especialista en la materia observa una habitación, puede detectar al instante si hay una contradicción entre lo reflejado en el ambiente y los deseos de quienes habitan ahí.

Los adornos, la disposición de los cuadros, la imágenes de las láminas y hasta los objetos guardados en los cajones son una explicación de  porqué las cosas ocurren como ocurren en una determinada casa, y no pueden ser modificadas para mejor.

Estos cambios traen beneficios a diferentes aspectos de la vida, entre ellos a la relación de pareja. A continuación te contamos como aplicar este arte para encender el amor.

 El Yin y el Yang

Feng-shui-para-el-amor(CC)Richardzinho/Flickr

Las energías también favorecen o no al amor en función de cómo estén orientadas las habitaciones, en particular la sala de estar y el dormitorio. Es estratégico que miren al noroeste si se quiere beneficiar la orientación al amor.

El Yin son las energías femeninas del hogar, y el Yang las masculinas. Ambas deben estar en equilibrio, sobre todo en el dormitorio, para que el desarrollo de la pareja sea armónico. Un exceso de energía femenina estaría dado por demasiados cuadros con imágenes florales o con agua.

Por lo general, la preponderancia de este tipo de energía (la femenina) se da cuando la mujer proviene de una familia con un fuerte matriarcado. Dicha situación dificulta la llegada y luego la permanencia de un hombre en el hogar.

Si por el contrario predomina la energía masculina, habrá muchos colores como el rojo, el naranja, el amarillo o el verde; además, las fotos decorativas representarán personas. De esta forma, la energía femenina no encontrará lugar. De hecho, un exceso de colores muy Yang pueden generar problemas de comunicación y peleas en la pareja.

Como dato extra en el Feng Shui, hay que considerar que los colores fríos, como el azul o el gris, si bien no representan específicamente a ninguna de las dos energías, no invitan al desarrollo del sentimiento cálido del amor.

Las orientación y los elementos

Es importante incluir en ambos lugares el elemento tierra o fuego, para que activen el Chi de la pareja. Esto puede manifestarse a través de almohadones color tierra, naranja o beiges; de velas rojas; o de piedras decorativas. A su vez, los objetos decorativos de forma rectangular o apaisada son positivos.

¿Qué pasa si la casa no mira al noreste? Pues este elemento faltante puede ser compensado colocando objetos decorativos en pareja y pintando la pared noroeste de color tierra para potenciar esa energía. Se dice que en una casa con este faltante hay mala suerte, y que afecta sobre todo a la mujer.

Por otro lado, hay ciertos elementos que ya se han naturalizado dentro de la casa sin detectar que complican la comunicación en la pareja y propician los desencuentros amorosos. Un ejemplo de ello son los espejos que reflejan la cama, en este caso no sólo llaman a discusiones sobre la infidelidad, sin oque propician el mal dormir.

Otro ejemplos son los colchones separados y unidos a modo de cama doble, que son de mal augurio; las plantas en el dormitorio, cuya energía Yang es símbolo de infidelidad; los acuarios, jarrones de agua o paisajes acuáticos, que producen discrepancias conyugales porque el agua enloda la relación; la ausencia de un respaldo sólido en la cabecera de la cama, símbolo de que la pareja no tiene bases sólidas; y los objetos debajo de la cama, que son sinónimos de temas que no se tratan.

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