El punto G es un mito

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Así de claro como lo lees en el título: el punto G es un mito. Y no es in invento nuestro, sino que investigadores franceses y mexicanos, que trabajan en las Universidades de L’Aquila y Tor Vergara en Roma, lo descubrieron tras realizar una especie de mapa íntimo, formado por clítoris, uretra y vagina, que incluye tejidos, músculos, glándulas y útero ¿Sorprendido?

La investigación fue publicada en la revista online Nature Urology y en ella se determinó que ese famoso punto, que se consideraba era el que llevaba a la excitación sexual fuerte, a poderosos orgasmos y a la eyaculación femenina, no existe.

Sin embargo, las mujeres no tienen porqué estar descorazonadas ante semejante hallazgo porque, además, estos investigadores descubrieron una zona más amplia y compleja que sería la encargada del placer sexual femenino, en lugar del ahora mítico punto G.

Esta zona es llamada por el equipo de expertos “zona CUV” y permitiría llegar al orgasmo. ¿Donde se encuentra?Pues está formada por el clítoris, la uretra y la vagina. A su vez, incluye tejidos, músculos, glándulas y al útero.

Los expertos argumentan sus afirmaciones en el hecho de que las zonas íntimas femeninas no son tejidos pasivos, sino estructuras altamente dinámicas y sensibles; por lo que el placer no puede encontrarse en un punto concreto sino que toda la estructura femenina entra en juego.

Por esta misma razón, censuran a los ginecólogos y cirujanos que cortan y cosen sin mayores miramientos esa región que, según ellos, es anatómicamente muy sensible y participa del orgasmo y del placer. Al respecto, Emmanuel A. Jannini, endocrinólogo y sexólogo de la Universidad de L’Aquila, y coordinador del estudio, considera que “la vagina es un tejido activo y sexualmente importante que debe ser respetado”.

El único problema que acarrea este cambio de zona del placer femenino es que lograr la excitación de la mujer se volvería un proceso más complicado de lo que era antes. “Ahora sabemos que todo es más complejo que un simple punto fantasma”, dijo Jannini, a lo cual agregó que, a pesar de esto, se puede inducir al orgasmo si esta área, con una“estructura dinámica y sensible”, es bien estimulada al momento del encuentro sexual.

Confirmación del estudio

Por si no te quedaste conforme o convencido con lo que dijeron estos investigadores, te comentamos que el descubrimiento fue respaldado por otro equipo de expertos del King´s College del Reino Unido. Ellos, tras realizar un estudio con 1.800 mujeres, también concluyeron que el famoso punto G no existe y que es una invención producto de la imaginación y de la información obtenida de revistas y de distintas terapias sexuales engañosas.

El trabajo de estos expertos consistió en encuestar a gemelas idénticas y mellizas entre los 23 y los 83 años sobre si tenían punto G y dónde estaba localizado. Los investigadores esperaban que, si el punto G realmente existía, lo contestado por las gemelas tenía que ser lo mismo, ya que tienen los genes idénticos. Sin embargo, esto no ocurrió y si bien el 56 % de las mujeres afirmaron tener punto G, sus hermanas gemelas no hicieron la misma afirmación.

Por otro lado, también un equipo que trabajó en el tema durante 60 años confirmó el hallazgo. Luego de usarencuestas, escaneos, biopsias, todo para intentar ubicar el punto máximo del orgasmo femenino, sentenciaron: “Sin duda alguna, esta pequeña parte de la anatomía femenina llamada punto G, no existe”.

Lo curioso de todos estos trabajos experimentales es que siempre las mujeres dicen que existe ese punto, pero pocas o casi ninguna sabe ubicarlo. Para estos expertos se debe a que el llamado “punto” sería en realidad toda un área de la pared vaginal (e incluso también de la uretra y el clítoris), ya que en ella hay millones de terminaciones nerviosas.

En este sentido, los científicos esperan que estos avances en la materia de sexualidad y orgasmo femenino le den esperanza a esas mujeres que se lamentaban por no poder experimentar el placer del punto G.

La historia del punto G

El punto G fue encontrado por el Dr. Ernst Gräfenberg en 1950, y justamente su nombre se debe al apellido de su descubridor. Si bien este humilde ginecólogo fue el primero describir un área vaginal particularmente sensible de 1 o 2 cm de ancho, generando un caos en el mundo de la medicina y de la ciencia, ya anteriormente el Kamasastra y el Jayamangala, escritos sobre sexualidad que datan del siglo 11 en India, describían la existencia de una zona erógena en las paredes vaginales.

Todos estos estudios comentados anteriormente parecen finalmente tirar por el suelo este descubrimiento que, desde  su aparición en el ambiente científico, ha generado numerosos debates en torno a su ubicación y a si en verdad existía. De hecho, en un principio la comunidad ginecológica más destacada rechazó el descubrimiento de Gräfenberg por ser difícil de encontrar.

Más información:

entremujeres.clarin.com

lavanguardia.com

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