El personaje y la persona

personaje personaVivimos en una sociedad que reconoce y valora principalmente lo que se ve, donde la calidad de vida está medida por lo que poseemos materialmente y porque pareciera que si tenemos mucho o aparentamos tener es porque debemos ser “buenas personas”. Por lo tanto, quien no tiene, tiende a aparentar, para parecer lo que no es.

Por ello, cuando conocemos a otra persona, algunos optan por asumir una postura de construir un personaje sobre ellos mismos para causar atracción, donde muestran sobrestimaciones personales y hasta con mentiras como herramienta para impresionar aun más.

Quien se cree un personaje sobre sí mismo sabe que tiene muy corta vida, ya sea porque somos descubiertos muy rápidamente, o porque nuestro personaje se tiene que sacar la máscara porque no sabe cómo seguir con su ficción.

Es un hecho cierto que a veces hay temor o reserva de mostrarnos como somos, por ejemplo cuando nos presionamos para ser aceptados, cuando tratamos de cumplir con lo que creemos esperan de nosotros, y cuando ponemos más énfasis en el fin (léase obsesión por la conquista) más que del proceso de compartir y disfrutar de una nueva posible relación.

Quienes optan por parecer más que por ser, viven en una ilusión, ficción y ocasional mentira, y hacen uso de estos medios para parecer lo que en realidad no son, lo que provoca una especie de creencia generalizada o paradigma colectivo de que todos mienten o adoptan una postura que dista mucho de la realidad. Situación que al contagiarse entre unos y otros contribuye a generar un descreimiento generalizado entre todos.

Ello provoca que, prima facie, nadie crea en nadie, que todos se armen de un personaje, que a nadie le importe nadie, donde solo vale vivir y disfrutar el momento, sin importar lo que suceda a la mañana siguiente, en la que nos calzamos el mismo traje o de otro personaje y salimos como si nada de nuevo a la vida.

Pero ¿por qué no mostrarnos cómo somos en realidad? Si estamos decididos a generar un nuevo vínculo, la otra persona sentirá afinidad o no por quien en realidad somos y no por nuestro personaje generado en la ficción.

Cabría preguntarnos si la sinceridad nos asusta o acaso nos hace sentir vulnerables, más débiles o desnudos ante los demás.

En realidad la cuestión planteada es, si somos realmente sinceros, o lo somos en la medida que esperamos algo de la otra persona, o por lo que suponemos que la otra persona espera de nosotros.

Por ello considero importante que nos mostremos en sociedad tal cual somos dejando de lado los personajes que hayamos interpretado y asumamos que nuestra persona es digna de ser conocida tal cual es en su esencia, sin necesidad de máscaras.

Quien se precie de ser, no le hace falta parecer, lo es por sus preciados valores humanos y nobleza en sus actos, lo es por su caballerosidad o femineidad; en resumen: por su don de gente.

Compartir este artículo

Acerca del autor

Dejar un comentario

Este sitio usa cookies. Al continuar usando este sitio, estás de acuerdo con su uso. Para saber más, incluyendo como controlar las cookies, mira aquí Política de Cookies.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar