El deseo de no tener hijos, ¿dificulta la búsqueda de pareja?

Todos alguna vez escuchamos el dicho de José Martí acerca de las tres cosas que debemos hacer durante la vida: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Y aunque de las tres quizá la más difícil sea escribir el libro, en los últimos años las nuevas generaciones presentan individuos cada vez más convencidos de que podrán escribir un libro, pero que jamás tendrán un hijo.

Modelos, actrices y actores son los más expuestos en este tema y su elección es alimento para los titulares de tabloides sobre la farándula o los diarios más importantes del mundo. Se trata de una revolución que, como tal, tiene sus detractores, entre los que se encuentra el orden social que se supone todos deben seguir: graduarse, conocer a alguien, casarse y tener hijos.

Al igual que la decisión de no casarse, tener la convicción de que el futuro no contempla tener hijos despierta ciertas suspicacias entre quienes rodean a quien tomó tajante decisión. Y de nuevo el peso más fuerte recae sobre el sexo femenino y resulta en el asombro de muchos.

ser-o-no-ser(cc)Anna Maria Liljestrand/Flick

Es que vivimos en una sociedad en donde se asume que el deseo autoprogramado que tiene la mujer por ser mujer es el de tener hijos.

Tanto es así, que en muchos discursos el “ser mujer” implica directamente “ser madre”, y cuando una de ellas expresa su deseo de no serlo, se cree que algo debe estar mal con ella, o que se trata de una fase pasajera y va a cambiar de opinión en unos años cuando esté casada y con ganas de formar una familia. De hecho, a menudo en el pensamiento colectivo se las considera menos mujer por esa elección.

Por otra parte, a diferencia de los hombres el sexo femenino tiene un tiempo límite en su capacidad de procrear y no siempre está en sintonía con los tiempos del sexo masculino.

Pero las mujeres no son las únicas que deciden no tener hijos. Con frecuencia se cree que los hombres eligen no ser padres o bien prefieren serlo cuando consideran que ya están listos para la tarea y responsabilidad que esto representa. Es más, según una encuesta, ocho de cada diez hombres que ya tienen hijos, querían ser padres y esperaban serlo en algún momento de su vida.

En ambos sexos las razones de la decisión son variadas. Algunas de ellas tienen que ver con el miedo a no ser una buena madre o padre, o a no poder darle lo que un niño necesita; y por ello actúan como buenos tíos y tías para los niños de hermanos o amigos (las conocidas tías PANK). Otras están más orientadas a la vida profesional y el tiempo que quieren dedicarle al trabajo. Por último, simplemente muchas personas no simpatizan con los más pequeños, y por tanto prefieren estar un poco alejados de lo que significa traer un niño al mundo.

mujeres-prefieren-no-ser-madre(cc)Felipe Fernandes/Flickr

Una elección de vida tan fuerte como no tener hijos suele presentarse de manera temprana en la vida de las personas.

A veces, hombres y mujeres que están transitando su entrada a la adultez consideran que su futuro no incluye niños, aunque sí pueda incluir un matrimonio, pues ambas cosas no están necesariamente atadas. Esta elección con frecuencia trae problemas a la hora de tener citas o de buscar a su pareja ideal, esa persona que acompañe en el camino y tenga las mismas expectativas de vida.

Si bien es algo de lo que no se hablará en una primera cita, con el paso del tiempo y si la relación adquiere un rumbo mucho más comprometido, es una conversación que ambos deberán tener de manera clara y precisa para conocer cuáles son sus ideas respecto a la conformación de una familia que incluya niños.

Como se dijo anteriormente, se trata de una idea revolucionaria con la que no todos se sienten cómodos. Querer o no querer tener hijos es uno de los compromisos más grandes que una pareja puede tener a futuro, y por ello no tiene que tomarse a la ligera y deben estar en sintonía respecto a lo que quiere cada uno frente a esta temática.

Sucederá en muchos casos que uno de los dos miembros de la pareja quiere tener hijos y el otro no. También puede ocurrir que ambos quieran tener niños, o que los dos estén de acuerdo en que tener una familia “solo para ellos” es lo que quieren.

El desafío está en tener la paciencia para encontrar a la persona que no sólo resulte interesante y atractiva, sino que los objetivos y logros que tenga en vista para una vida feliz estén en el mismo plano. Puede resultar difícil, pero no es imposible.


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