Derribando el mito del sexo por venganza

Cuando una relación se termina, ambas partes que conformaban la pareja pasan por una etapa caracterizada por el dolor, la tristeza y el enojo. Uno por tener que tomar la decisión de terminar la relación, y la otra parte por ser el “dejado”. Y en ambos casos, existe el impulso de salir a buscar relaciones sexuales desinteresadas con extraños, a modo de calmante del dolor o bien para levantar el autoestima que tan pisoteada quedó después de recibir la noticia de la separación.

O al menos eso es lo que se cree.

Estudios recientes realizados por la Universidad de Missuri y ABC News, demostraron no sólo que el sexo de “recuperación” o “venganza” es poco frecuente, sino que cuando ocurre no sucede con extraños. Siendo un poco más específicos, la parte de la pareja que decide terminar una relación es quien tiene sexo de recuperación, mientras que el sexo por venganza lo lleva a cabo la otra parte de la pareja.

Ahora veamos más en detalle cuáles fueron los resultados. Entre los participantes del estudio, dos tercios eran mujeres en una edad promedio de 18 años, de las cuales sólo un tercio dijo haber tenido relaciones sexuales para superar una ruptura o para volver con su ex reciente.

En paralelo al estudio universitario, la cadena ABC News reveló una investigación con resultados similares, en donde los participantes de entre 18 y 29 años de edad, sólo el 33 por ciento reconoció haber tenido sexo de “recuperación”, mientras que el 16 por ciento tuvo sexo por “venganza”. Lo que ambos estudios demuestran, entonces, es que el sexo de recuperación o venganza no es raro, pero no es tan común como las personas suelen creer.

Por otra parte, en el estudio hecho por ABC News se incluyeron adultos de todas las edades, de los cuales el 20 por ciento dijo haber tenido sexo de recuperación, mientras que el 10 por ciento tuvo sexo por venganza. De hecho, contrario a lo que uno podría pensar, a medida que las edades se incrementan, la motivación por el sexo decrece.

Según los investigadores, este es un resultado lógico, puesto que el crecimiento reduce el sentimiento de urgencia sexual y -por tanto- disminuyen las ganas de ir de una cama a la otra cuando una relación se termina. Además, el crecimiento siempre viene acompañado de la maduración, y con frecuencia se toman nuevas perspectivas de la vida y formas de lidiar con las situaciones que nos causan dolor.

Pero como mencionamos antes, el sexo con extraños no es de lo más común en este tipo de contextos. De hecho, las rupturas amorosas suelen tomar un curso un poco más precavido, dando como resultado que tan sólo el 5% de los casos la persona post-ruptura fue un extraño. En un 20% se trató de su ex reciente; un 21% dijo que la primera relación sexual después de la ruptura fue con su primer amor; y el 54% de los casos involucra a un amante previo al ex reciente.

Es decir, las rupturas no empujan a las personas hacia los brazos de extraños, sino más bien a amigos, conocidos o ex parejas anteriores. El sexo después de la ruptura es, entonces, más sobre estar con alguien familiar y no arrojarse libremente al viento. Sobre todo, porque es una situación que requiere cierto tipo de comodidad e intimidad que rara vez se logra con una persona extraña o que recién conocemos.

Ahondando un poco más sobre el tema, los investigadores también se preguntaron acerca de la cantidad de tiempo en que una persona está interesada en este tipo de relaciones para superar a su ex pareja. Los resultados indicaron que, independientemente de la duración que haya tenido la relación, el promedio de tiempo de interés en el sexo de recuperación o venganza es de seis meses.

En definitiva, se concluye en que el sexo de venganza con extraños no es más que una situación que se da en pocos contextos y de manera muy esporádica; y que es mucho más frecuente que las situaciones sexuales que se desencadenan como consecuencia de un corazón roto, involucran a conocidos o amigos, pudiendo diferenciar un acto puramente de placer de las emociones. Aunque claro, también puede ocurrir que a partir de allí surja una nueva relación, pero sucede en el menor de los casos.

¿Qué piensas sobre este tema? ¿Alguna vez se has visto en alguna situación similar?

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