De la amistad al amor hay un sólo paso

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de la amistad al amorLos bandos siempre han estado divididos entre quienes sostienen que es posible la amistad entre el hombre y la mujer (sin ser pareja) y entre quienes lo niegan. La encuesta realizada por el departamento de educación sexual de PRIME Argentina parecería haber confirmado que quienes tiene razón son los segundos, y que de la amistad al amor (o al sexo) hay una distancia muy corta.

Los resultados revelaron que el 56% de los participantes (de un total de 466 consultados) cruzó alguna vez la delgada línea que separa a una amiga/o  de un amante o pareja. Sin embargo, el 68% de esos mismos encuestados dijo que cree en la amistad entre los sexos ¿Cómo se explica eso? Pues porque el 62% piensa que más allá de que haya habido un encuentro sexual o de que se haya intentado iniciar una relación que luego se frustró, los amigos son amigos para siempre.

Por otro lado, el 31% sostiene que esos encuentros amorosos fugases pueden incluso fortalecer la amistad, más allá del resultado que se experimente siendo pareja. Además, el 81% reconoció que tiene fantasías sexuales con algún amigo o amiga.

Ir de la amistad al amor y volver ¿es tan fácil?

Para analizar la posibilidad de veracidad que tiene los resultados de la encuesta hay que diferenciar claramente entre dos grupos. Por un lado están los amigos que se acostaron en un contexto “especial”, generalmente luego de una fiesta muy descontrolada y en la que ambos habían tomado de más. En este caso es más fácil dejar la situación atrás y recordarla con simpatía como un simple “traspié”, o hasta ignorarla  hacer de cuenta que nunca pasó.

Pero por otro lado se encuentran los amigos que, luego del encuentro ocasional, siguieron acostándose con frecuencia y hasta terminaron formando una relación de pareja. Si esta no funciona, intentar volver al estadio anterior que parecía ser mejor (es decir volver a ser sólo amigos) es más complicado de lograr. Es frecuente que esto dure poco y que se vuelva a caer en la tentación de intentar estar juntos de nuevo; o que en medio de una situación de amistad salgan a la luz conflictos que tenían como pareja, haciendo intolerable el verse.

De estas situaciones, ambas complicadas a su manera, es que surgió el famoso término “amigo con derecho a roce” (ADR). Verónica Malamfant define esta palabra en su libro “Amigos con derecho a roce. Manual de abusos y costumbres” como “toda persona que esté disponible para nosotras en todo momento y que cumpla con el conjunto de normas de convivencia para tener fricción”.

Sin embargo, la experta explica que este término queda caduco desde el momento que entre los amigos nace una relación. La esencia del ADR es que con él (o ella) no se formaliza, ni se habla de casamiento, ni de hijos, ni de planes a futuro. La cuestión es vivir el momento y el deseo presente.

Pero esto no quiere decir que los ADR deben ser tomados a la ligera, porque hay que recordar que si bien no son novios, ni serán maridos, si son amigos. Por esta razón es que se debe corresponder a todas las necesidades que una amistad conlleva, es decir que debe haber respeto, honestidad, valoración y una pizca de cariño o afecto (aunque no alcance para volverse amor).

Contarlo parece más sencillo que vivirlo, de hecho la experta las define como situaciones caracterizadas por la complejidad. Esto se debe a las reglas que rigen este tipo de relación, la cuales son poco claras y ambiguas, ya que están moviéndose entre dos mundos parecidos pero diferentes: la amistad y la pareja.

Pero a pesar de todas estas complicaciones, los amigos no se encuentran entre las listas de los expertos sobre las personas con las que es mejor no acostarse, ni relacionarse amorosamente. El ranking lo encabezan las parejas de los amigos/as, le siguen el jefe o la jefa, alguien casado/a, el encargado/a del edificio en el que vives, tu psicólogo/a y algún familiar lejano.

Apostemos por la amistad

Toda esta exposición no busca desanimarte a la hora de querer entablar amistad con alguien del sexo opuesto, sino mantenerte alerta respecto a lo que puede pasar y que seas consciente de las consecuencias.

De hecho, la amistad entre hombre y mujer es perfectamente posible si ambos están unidos por un vínculo afectivo que no tenga un interés sexual. Por otro lado, muchos dicen que esto es posible para mujeres pero no para hombres, sin embargo algunos estudios lo niegan porque los hombres son perfectamente capaces de controlar sus instintos naturales y de elevar otros sentimientos por encima de ellos.

La amistad es saludable en todo sentido, por lo que no es bueno prescindir de ella sólo porque el amigo en cuestión tenga otro sexo. Hay que apostar a que se puede formar un vínculo libre de intereses sexuales y amorosos, que ayude al crecimiento personal de ambas partes.

Más información:

blog.loventine.com

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