¿Cuestión de química? 4 Tipos de atracción

¿Alguna vez te preguntaste por qué alguien te resulta atractivo o por qué elegimos algunas personas por sobre otras a la hora de buscar pareja? Seguramente lo has hecho, como todos, y hasta puede que hayas llegado a la conclusión de que es la atracción y que ésta se trata de algo químico.

Bueno, la realidad es que no estabas equivocado en pensar eso, pero apuesto a que no te imaginas cómo es que en verdad funciona la atracción en los seres humanos.

Conforme a algunos especialistas, la atracción forma parte de la evolución como especie y de nuestro cerebro de reptil, desde hace millones de años. Para que lo comprendamos mejor, el cerebro de reptil es uno de los tres estadíos de evolución del cerebro del ser humano. De esta manera, el cerebro de reptil es la parte del cerebro más antigua, profunda y pequeña del cerebro humano, y se encarga de controlar el corazón, los pulmones y otros órganos vitales. También interviene en las acciones agresivas, la reproducción y la reacción al peligro inminente de una situación.

Frente a esto, los psicólogos explican que el estilo de vida de reptil fue el que sentó las bases de la pirámide de la atracción. Esta pirámide está conformada por la salud y el estado, como base fundamental; las emociones; y la lógica.

El estado y la salud son la base de la pirámide, sin alguna de ellas no hay atracción. ¿Pero qué significan? En principio, ambos tipos de atracción estan presentes en las funciones del cerebro de reptil, permitiéndole al ser humano crear respuestas a las necesidades básicas como alimentarse o reproducirse.

Pero en un aspecto más evolucionado, el estado se divide -a su vez- en dos tipos: el estado interno, que implica la confianza, las habilidades y creencias de una persona; y  el estado externo, que está más relacionado al trabajo que ésta realiza, sus posesiones materiales y estímulos visuales. Y aunque muchos consideren que ambos tipos de estado son importantes en la tarea de la atracción, otros creen que el estado interno es más atractivo que el externo, ya sea a corto o largo plazo.

Cada una de estas características se puede trabajar y perfeccionar. Una persona que no tiene mucha confianza en sí misma puede recurrir a un especialista a que le ayude a desarrollarla, y salir al mundo con una actitud diferente, y atractiva para el ojo del sexo opuesto. Y alguien que no está conforme con su trabajo puede mejorar su situación buscando nuevas posibilidades para lograr el cambio, y ganar aún más confianza en sí mismo.

Por otra parte, la salud es un tipo de atracción más directa e incluye la manera en la que una persona se ve, se mueve, el modo en el que huele (su perfume) y su inteligencia. Entonces, la salud y el estado se conjugan de manera tal que una no puede darse sin la otra, y sin ambas no existe la atracción. Es que, el modo de moverse que tendrá alguien tímido o con poca confianza en sí mismo no resultará de interés para alguien del sexo opuesto, y la historia quedará allí.

cuestion-de-quimica(cc)Viewminder/Flickr

Pero en el caso en que el estado y la salud se combinen de manera favorable, entra en juego el siguiente nivel de la pirámide: el emocional.

Pero en el caso en que el estado y la salud se combinen de manera favorable, entra en juego el siguiente nivel de la pirámide: el emocional. En esta etapa toman protagonismo las conexiones emocionales que están relacionadas a la confianza y la comodidad respecto a la otra persona; la habilidad de generar empatía con otras personas; aquella característica que vuelve única a un individuo; y la incertidumbre de conocer a alguien nuevo.

Habiendo pasado por el estado y la salud, el nivel emocional es el responsable de que nos enamoremos de una persona y nos comprometamos con ella, puesto que ya entra en juego el segundo estadío de evolución del cerebro: el cerebro mamífero. Esta parte recubre al cerebro de reptil y es el que nos lleva a cuidar de los más pequeños o forjar relaciones, crear una manada (o una familia).

Finalmente, en la cima de la pirámide se encuentra la lógica, facultad que nos separa de otros mamíferos y nos vuelve seres únicos, ya que podemos analizar situaciones y desarrollar estrategias de supervivencia o relación con los demás.

La lógica es la que nos ayudará a saber si la persona de la que nos enamoramos está alineada al estilo de vida que queremos llevar. Por ejemplo: ¿ambos queremos ser padres? ¿Qué pensamos sobre el matrimonio? ¿Cuál es nuestra posición acerca de la convivencia? Todos estos interrogantes, entre muchos otros, son los que van a terminar de definir qué tanto nos atrae una persona, pues: a mayor alineación, habrá mayor atracción.

En conclusión, la atracción que sentimos hacia otra persona depende de muchos factores, tanto biológicos, como sociales y culturales. Cada vez que hablamos de los seres humanos, las sumas rara vez son uno más uno, sino que a menudo vienen intervenidas por otras variables que pueden cambiar las reglas del juego en muy poco tiempo.

¡Las combinaciones son infinitas! Por ejemplo, algunas configuraciones derivan en distintos tipos de atracción, como lo son la atracción de amistad, que no es ni romántica ni sexual; y la atracción puramente física o sexual.

¿Qué piensas sobre cómo procesamos la atracción? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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