Hacer cucharita trae beneficios en las relaciones sexuales

Dentro de los rituales que se desarrollan durante las relaciones sexuales, hay una en particular que, aunque algunos la vean como algo intrascendente, cobra mucho significado para las mujeres en general. Estamos hablando de acurrucarse después del sexo, o “hacer cucharita” como se lo conoce en varios países.

Sea para demostrar afecto o tener un acto de caballerosidad, con frecuencia “la cucharita” es un gesto cariñoso que se desenvuelve justo después de que se llega al orgasmo. Y aunque hasta el momento, no tomaba gran importancia, un nuevo estudio demostró que acurrucarse después del sexo es un elemento clave para la satisfacción que produce la relación, especialmente para las mujeres y para los padres de hijos pequeños.

Investigadores de la Universidad de Toronto realizaron dos estudios diferentes para conocer cuáles eran los efectos de acurrucarse después de tener relaciones sexuales. En el primero, utilizaron sitios de búsqueda de trabajo en el que ofrecieron tarjetas con crédito de regalo a los adultos que quisieran completar una encuesta relacionada con relaciones. Esta solicitud derivó en la creación de un universo de estudio muy diverso en cuanto a etnias, e integrado por 335 adultos de entre 18 a 64 años, de los cuales 138 eran hombres y 197 eran mujeres. Además, los participantes estaban en una relación amorosa entre los cuatro meses y treinta años de vigencia.

Durante la encuesta se hicieron diferentes preguntas relacionadas al momento después del sexo, la cuales demostraron que pequeños incrementos en el acurrucamiento en los instantes después de la relación sexual producen aumentos sustanciales en la satisfacción sexual y en la relación. Es decir, mientras más cucharita hacemos con nuestra pareja, mayor será la satisfacción que tendremos en relación a ella y el sexo.

la cucharita en la intimida

“Acurrucarse después del sexo no sólo aumenta el gozo, sino que además juega un papel muy importante en las parejas que tienen niños pequeños y particularmente en las mujeres”.

Ahora bien, en el segundo estudio, los investigadores se centraron en un grupo diverso de 101 parejas, y les pidieron que mantuvieran un diario acerca de su relación por unos 21 días. Una vez que se pasaron esos días, los investigadores dejaron pasar unos tres meses antes de proceder a hacerles una encuesta de seguimiento.

El diario tenía la función de registrar las veces que la pareja tenía sexo y los instantes después, además de integrar algunas preguntas y respuestas sobre la satisfacción sexual y de pareja. Cada vez que las parejas se acurrucaban en su tiempo usual de “cuchareo”, reportaban estados estables de satisfacción sexual. Pero cuando pasaban tiempo extra haciendo cucharita después del sexo, manifestaron un pico significativo en el estado de satisfacción.  Es decir, este estudio demostró lo mismo que el primero: mientras más tiempo se pasa acurrucada a su pareja, más felicidad obtiene.

Pero acurrucarse después del sexo no sólo aumenta el gozo, sino que además juega un papel muy importante en las parejas que tienen niños pequeños y particularmente en las mujeres.

En comparación con los hombres, las mujeres le dan más valor al hecho de acurrucarse, y con frecuencia la considera muy importante. Como es de esperarse, no sorprende que -en comparación con los hombres- las mujeres le den más valor.

Al mismo tiempo, las parejas con hijos pequeños suelen experimentar una disminución en la frecuencia en que tienen sexo, y en el afecto que no está relacionado a éste, como consecuencia de la preocupación y el trabajo que los niños demandan en su temprana edad.

En relación a esta situación, los padres de hijos pequeños toman al acurrucamiento como un momento íntimo y afectuoso de gran valor, pues con todo el trabajo que demandan los hijos son pocos las circunstancias en que pueden dedicarse a fortalecer el lazo amoroso que los une. Es por esta razón, que en este grupo de estudio, el instante de la cucharita es uno de los más preciados.

Lo que estos estudios demuestran, es la importancia que tiene el contacto humano con las personas que nos importan. Está comprobado que desde que nacemos necesitamos del contacto físico, no sólo de índole amorosa sino también como una instancia de refugio, de tranquilización. Con esto, vemos que el contacto físico no sólo ayuda al crecimiento de una persona, sino también a su satisfacción con su pareja. Un abrazo, un beso, una caricia, pueden hacer toda la diferencia en un día complicado; o en una situación de tristeza.

De hecho, es tan importante que en Japón existe un lugar en el que una persona puede pagar para hacer cucharita con otra persona. La idea es que uno pueda ir a este lugar y dormir una siesta, y -si desea- también puede pagar un extra para dormir en los brazos de uno de los empleados. Loco, ¿no?

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  1. rafael Responder

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