Cuando estás enojada, ellos ceden a tus reclamos

El enojo es una forma natural de demostrar que algo desagrada, incomoda o molesta, pero también resulta ser una manera muy efectiva para conseguir lo que deseas o para logar un objetivo. Así lo señala un artículo de la revista Terapia Cognitiva Conductual, el cual también indica que enojarse es una manera de resolver un conflicto, de marcar un  límite o de reclamar derechos. En síntesis, cuando estás enojada, ellos ceden a tus reclamos.

Lo importante para que el enojo funcione como mecanismo de influencia es hacerlo notar. Ceño fruncido, cejas juntas, labios apretados, fosas nasales dilatadas y mirada penetrante son algunas de las características físicas que debe adoptar todo aquel que quiera enojarse. Por otro lado, hay que considerar que el tono de voz tiene que sonar fastidiado y áspero.

Esta reacción del hombre hacia el enojo de la mujer está también confirmada por un estudio publicado en Psychological Science, de la Association for Psychological Science. Allí se indica que enojarse es una manera de influir y controlar las decisiones y acciones de los demás, más que nada de la pareja.

Pero ¿a qué se debe esta reacción? Según el estudio a que el  enojo “parece aumentar la eficacia de las amenazas sin agresión real”. Los científicos encontraron que las expresiones de enojo tienen un peso adicional para la contraparte, lo que lo lleva a ceder y a otorgar más de lo que cedería y otorgaría en circunstancias normales.

Este descubrimiento no sólo tendría efectos en la pareja, sino en todo tipo de negociación. En este sentido los investigadores indican que “cada parte involucrada en una negociación entra con el objetivo de conseguir exactamente lo que quiere, pero también tiene un gran interés en asegurarse de que sus demandas son vistas como creíbles”.

Consejos para tratar con una novia enojada

Ahora que conoces esta realidad, lo importante es saber cómo manejarla. Hay varios consejos que puedes seguir para tratar con una novia enojada y evitar la manipulación lo menos posible.

En principio debes saber que discutir (no pelear) es saludable en toda relación, por eso es importante afrontar estas situaciones y no hacerse el distraido ante ellas. Entonces si notas que tu pareja está enojada y no sabes porqué ¡pregúntaselo! Seguro algunas veces no querrá decirte, en esos casos no presiones y deja que ella procese la rabia. Hablará cuando esté lista.

Eso sí, cuando sepas porqué está enojada no seas tan hipócrita como para fingir que no lo sabes, ni la encares con la fastidiosa frase “¿estás enojada?”. Lo único que recibirás en esos casos será una mirada venenosa. Mejor detente a pensar que puede haberle pasado y cuál es la mejor manera de averiguarlo.

Lo siguiente, una vez conocido el problema, sea decirle que lo sientes de manera sincera una vez y lsito (repetirlo sólo hara parecer que quieres liquidar rápido el tema). A esto seguro seguirá una catarata de lágrimas, un par de gritos o un sermón. En esos casos se paciente y escucha, reaccionar igual sólo emporará las cosas. Cuando se calme podrás decirle que si bien reconoces tu error, no estás de acuerdo en la manera en cómo ella ha reaccionado.

Finalmente, recuerda que los abrazos y mimos siempre funcionan en estos casos. La idea es tranquilizarla para poder charlar sin ira, histeria o tristeza.

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