Conoce un poco más la historia de San Valentín

El Día de San Valentín es una de las fechas más esperadas en el año porque se celebra con efusividad el amor y la amistad. De hecho, es innegable la influencia que tiene, culturalmente hablando, alrededor del mundo.

Si bien quedamos envueltos en la magia del amor y de los corazones rojos, lo cierto es que existe una historia detrás de todo lo que usualmente conocemos sobre el 14 de febrero.

La asociación del romance, amor e incluso lujuria se remonta una serie de rituales y celebraciones que fueron transformándose con el paso del tiempo hasta dar con la festividad que conocemos actualmente.

Es por ello que a continuación, hablaremos un poco sobre la historia relacionada al Día de San Valentín.

Antecedentes e historias sobre San Valentín

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El 14 de febrero es una especie de fenómeno mundial. Las calles y las casas quedan envueltas en papelillos rojos, globos en forma de corazón, tarjetas con dedicatorias románticas y flores. El ánimo es más íntimo, ya que se trata de una oportunidad para celebrar el afecto que sentimos por nuestra pareja y seres queridos.

Aunque se trate de una fecha universalmente celebrada, independientemente de las creencias religiosas y contextos culturales, es  bueno conocer un poco cuáles son los antecedentes al respecto y las historias que pudieron dar inicio a esta tradición tan expandida.

Los primeros acontecimientos:

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Según algunos estudios, se estima que el Día de San Valentín encuentra sus primeras raíces en las celebraciones de las Fiestas Lupercales que se llevaron a cabo en la Antigua Roma.

En las mismas, la comunidad en general rendía honres a Lupercus, figura relacionada a los rebaños y pastores, aunque posteriormente se incluyó a la loba que amamantó a los fundadores de Roma, Rómulo y Remo. El día coincidía con el inicio de la primavera, por lo que comenzó a asociar la figura con la fertilidad y la fecundidad.

Sin embargo, con el establecimiento del Cristianismo en Roma, el papa Gelasio I buscó una forma de cambiar la percepción y los rituales involucrados en esta festividad, pero sin que eso representase un especial problema para la gente.

Para lograr dicho objetivo, fue necesario tomar en consideración la vida de un santo o mártir para que las fiestas lupercales se vieran cada vez más minimizadas. Por ello que se escogió a San Valentín de Roma, como representante del amor y la fraternidad entre las personas.

Las diferentes vertientes:

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En este punto, hay que destacar que existen tres diferentes historias asociadas a San Valentín, sobre todo porque existieron tres personajes del mismo nombre que vivieron y que fueron ejecutados durante el Imperio Romano:

-Un obispo que sirvió en la ciudad de Interamna, Italia, y cuya vida se conmemora justamente el 14 de febrero.

-Un obispo llamado Valentín de Recia que vivió durante el siglo V.

-Un converso al Catolicismo  llamado Valentín de Roma, quien se encargó de casar en secreto a cientos de soldados con sus parejas, a pesar de la prohibición del emperador Claudio II. El desafío de este sacerdote fue tal, que los rumores de sus acciones llegaron a los oídos del soberano, quien lo llamó a una audiencia.

Según la leyenda, la intención de Claudio II sólo era expulsarlo del imperio, pero debido a la influencia de sus asesores y consejeros, decidió ejecutarlo.

Mientras San Valentín esperaba en prisión, conoció a la hija ciega de un juez. Debido a su gran corazón, este rezó a Dios para que le concediera un milagro: que la joven pudiera ver.

En el camino a su ejecución, San Valentín ofreció un trozo de papel a la chica con la intención de que ella lo pudiera leer. A pesar de su incredulidad, fijó la mirada y descubrió que fue objeto de una maravillosa intervención.

Debido al gesto simbólico del santo y sus acciones en vida, se estima que eso fue suficiente para que se asociara este personaje con el amor, el romanticismo y la amistad.

Acontecimientos posteriores:
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La implementación del Día de San Valentín en Roma fue todo un éxito. Las fiestas paganas lupercales perdieron fuerza hasta que prácticamente desaparecieron. Gracias al papa Gelasio I, la celebración fue incluida en el calendario de la Iglesia por los siglos siguientes.

No obstante, la postura del Cristianismo volvería a cambiar: el Día de San Valentín quedó excluido de las festividades litúrgicas a partir de 1969, por el papa Pablo IV y también por la intervención del Concilio Vaticano II.

A pesar de ello, ya en la sociedad estaban tomando fuerza las costumbres que perdurarían en el tiempo. Por ejemplo, en el S. XIX comenzó la tradición de intercambiar dulces y tarjetas entre las personas, situación que tomó mucho más fuerza en el S. XX en donde se concluyó que ese día podía ser lucrativo para los negocios y marcas de todos los rubros, gracias a la compra de regalos.

Independientemente de los cambios, el 14 de febrero sigue siendo una fiesta para celebrar y también para compartir con los más allegados.

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