Conoce el Tantra Kriya Yoga

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El Tantra es una práctica muy conocida, sin embargo a nadie le queda muy en claro de que se trata. Pues la palabra proviene de “tanoti”, que significa expandir, y “trayati”, liberar. En este sentido, esta práctica implica expandir la conciencia y liberarse del nivel físico del ser.

Utilizando este concepto, Maximiliano García creó la actividad Tantra Kriya Yoga, la cual dicta en el marco del espacio Masajes para el Alma. Esta actividad busca aplicar la poderosa energía sexual a la vida cotidiana, basándose en el hecho de que la energía de las hormonas de las glándulas sexuales pueden activar a todo el cuerpo.

En este sentido, apunta a que esta energía sea generada y retenida no sólo durante el encuentro sexual de la persona, sino que también sea empleada en otros momentos creativos de la persona y  en sus actividades diarias en general.

Aprende qué es el Tantra Kriya Yoga

Maximiliano García es director de teatro, instructor de yoga, masajista especializado en técnica californiana y, desde hace 10 años, investiga las raíces de la filosofía tántrica para adaptarla al mundo actual. A partir de eso, insiste en que la energía sexual no debe relacionarse exclusivamente con el sexo.

Según explica Maximiliano, la disciplina que él profesa consiste en unir las dos energías del mundo, la masculina y la femenina. En esta unidad, la esencia femenina es fundamental ya que, en las costumbre orientales, la figura de la mujer es venerada, respetada y cuidada como símbolo del origen de la vida. Es la fuerza femenina la que logra imantar la del hombre y crear la unidad necesaria.

Por otro lado, desmiente que se necesite excesivo tiempo para ponerla en práctica y señala que más que nada importa la atención que se le pone. “Perdemos excesiva cantidad de tiempo pensado en el pasado y en el futuro. Si logramos estar más en el “aquí y ahora”, si estamos presentes, podremos incorporar de a poco el tantra a nuestras vidas”, explica.

Sin embargo, no sostiene que el camino sea sencillo, sino que funciona para quienes se sienten atrapados en la actividad y se dejan llevar por ella.

El primer paso para iniciarse en esta práctica es salirse de la rutina y buscar crear un ambiente exótico, místico y privado en el dormitorio de la pareja. Esto puede lograrse con sábanas de seda, velas, aromas y fragancias, luces tenues y figuras o cuadros con sutiles imágenes eróticas. Con esto se estará atrayendo la energía sexual, que luego va a proyectarse en el encuentro íntimo y en el resto de la vida.

Pero no sólo basta con la decoración, a nivel corporal también se pueden realizar cosas que potencien esa energía en la relación. Por ejemplo, los masajes y las caricias.

Más allá de esto, hay que tener en cuenta que los resultados no son mágicos, sino un proceso psicofísico donde las personas, además de amarse, deben conocerse mutuamente para aplicar las técnicas de manera más efectiva. Es decir que para reactivar el deseo no basta con una secuencia de ejercicios, sino que hay que sumarle la constancia y la situación emocional apropiada.

¿Mujeres u hombres?

Consultado sobre la reacción de mujeres y hombres ante esta propuesta, Maximiliano explica en una entrevista que son ellas quienes más se animan a practicarla y a proponerla en el hogar. Más que nada, la motivación es buscar caminos para reencontrar su femineidad y para aprovechar esa poderosa energía sexual en la vida diaria.

Como contraparte, los hombres suelen ser más reacios al principio, principalmente porque sienten que aceptar es sinónimo de reconocer que algo está fallando o faltando. Sin embargo, luego aceptan y terminan acompañando a su pareja a las sesiones.

Para Maximiliano, la participación del compañero es importante, principalmente si se trata de una pareja afianzada y no de alguien con quien se mantiene sexo casual. De hecho, sostiene que practicarlo con una pareja estable es la única forma de hacerlo. “Es casi imposible poder practicar el tantra en situaciones de sexo casual, ya que solo podría darse en el caso que ambos integrantes conocieran muy bien la filosofía tántrica. De hecho, el tantra requiere una preparación previa que difícilmente se de en los encuentros esporádicos”, manifiesta.

Entre las actividades que se proponen, esta por ejemplo el Aswini Mudra, una de las más simples. ¿En qué consiste? Pues en sentarse con las piernas cruzadas en posición de loto o de medio loto y contraer el esfínter anal 30 veces. En cada una se respira profundamente por la nariz, manteniendo el aire en los pulmones, y luego se exhala por la nariz hasta vaciarse completamente.

Lo ideal es descansar durante dos o tres respiraciones y volver a comenzar, hasta completar una secuencia de diez veces. Pueden practicarlo tanto hombres como mujeres, ya que el beneficio es que genera que la energía acumulada circule por todo el cuerpo, dándole vida y fortaleciendo los músculos. Además, permite extender las sensaciones de placer.

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