El auge del turismo sexual durante la tercera edad

Playas paradisíacas, paisajes únicos en el mundo, explorar otras culturas y abrir la mente son algunos de los objetivos que suelen ser constantes en cada viaje que comienza a planificarse. Sin embargo, en los últimos años ha habido una tendencia en aumento que combina todos esos aspectos con un nuevo jugador: el sexo. De esta manera, se fue construyendo una industria que gira en torno al placer y la satisfacción por tan sólo algunos dólares la noche.

Es que si lo analizamos bien, el viaje de placer no es una novedad y se ha desarrollado por años, pero su denominación como turismo sexual es más bien reciente, y despierta muchas controversias. Y, si bien el turismo sexual es considerado una actividad ilegal en muchos países, incluyendo estos dos destinos, la realidad demuestra que los “occidentales” que están de viaje a través del sudeste asiático recurren a este tipo de servicios y experiencias.

 Cada vez son más los hombres y mujeres europeos que, al llegar a determinada edad, deciden viajar a Tailandia o las Filipinas a experimentar el turismo sexual o buscar compañía por parte de alguna joven oriental. (CC) Nick Kenrick/Flickr

Cada vez son más los hombres y mujeres europeos que, al llegar a determinada edad, deciden viajar a Tailandia o las Filipinas a experimentar el turismo sexual o buscar compañía por parte de alguna joven oriental.

Pero empecemos por un hecho que resulta, al menos, curioso: cada vez son más los hombres y mujeres europeos que, al llegar a determinada edad, deciden viajar a Tailandia o las Filipinas a experimentar el turismo sexual o buscar compañía por parte de alguna joven oriental. Y no sólo lo hacen para pasar un buen rato, sino que en muchos casos eligen estos lugares como su nuevo país para vivir.

De hecho, según las autoridades tailandesas el grupo más grande de inmigrantes por encima de los 65 años son hombres ingleses, conformando un total de siete mil británicos jubilados viviendo allí. Pero si lo sumamos con aquellos británicos que están sólo de paso como turistas que frecuentan Tailandia de manera regular, estamos hablando de un estimado de 870 personas de Reino Unido que vacacionan allí.

¿Las razones? Muchas. Casi tantas como personas que eligen estos destinos. Por ejemplo, muchos hombres ingleses que tienen más de 60 años y eligen a la ciudad tailandesa de Pattaya para vivir y disfrutar de su jubilación, han elegido este lugar porque querían tiempo para ellos. Y lo que es aún más llamativo es que pocos son los que quisieran volver a su país de origen en un futuro. Además, la vida en Tailandia es mucho más barata que en el Reino Unido y el clima es más lindo, lo cual lo vuelve un destino más atractivo.

En este disfrutar entran en juego sus novias tailandesas, formando relaciones a largo plazo que son pagas y que -de una forma poco convencional- podrían no ser consideradas como una forma de prostitución, puesto que en muchos casos no hay sexo involucrado y, por el contrario, estas mujeres ofician como compañeras y cuidadoras de estas personas.

trabajo-o-prostitucion(CC) Poramate V/Flickr

El turismo sexual como la prostitución están consideradas actividades ilegales en muchos países, y con frecuencia despiertan controversias.

Algo interesante que suele ocurrir en este tipo de relaciones es que en algunas ocasiones, si el hombre se vuelve a su país de origen, continúa su relación a través de Internet e incluso le envía una suma de dinero mensual, hasta el momento en que ella le pone un punto final.

Así, los hombres mayores que quizás nunca hayan tenido la posibilidad de tener a su lado a una mujer más joven de repente se encuentran con una novia que no sólo es encantadora y hermosa, sino que es capaz de cumplir con sus fantasías.

Problemáticas de la actividad

Como se mencionó anteriormente, el turismo sexual como la prostitución están consideradas actividades ilegales en muchos países, y con frecuencia despiertan controversias.

Si bien hay quienes argumentan que en Tailandia y Filipinas las mujeres eligen ser trabajadoras sexuales porque se gana buen dinero (muchas ganan en un mes lo que el trabajador promedio gana en un año) y no necesariamente porque estén en una situación económica vulnerable, lo cierto es que muchas de ellas sí lo están y ven a esta actividad como una vía de escape a sus problemas, ya que con ese dinero pueden mantener a su familia.

Frente a este escenario, es común encontrar mujeres tailandesas en un bar rodeando al turista nuevo en la ciudad ofreciendo su compañía por una noche o por los días que éste quiera por una suma de dinero que ellos acuerden, dando rienda suelta al circuito del turismo sexual y a las visiones opositoras que se generan en torno a éste.

La mayor -y más importante- oposición al turismo sexual está argumentada en que representa un incentivo a la trata de blancas y tráfico de mujeres, su esclavización sexual o la prostitución infantil. Tres puntos fuertes de conflicto a nivel mundial y de los que aún no se tiene una solución efectiva.

Es importante comprender que se trata de un tema complejo y delicado, en donde se inmiscuyen lineamientos legales y actos de corrupción que -aunque no sean un hecho en todos los casos- empapan gran parte del círculo vicioso del negocio sexual. Y tal como uno suele escuchar en el mundo del marketing: si hay alguien que vende es porque hay alguien que consume.

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